Ideas por un feminismo femenino

No me considero feminista porque mi objetivo no es pelearme con el machismo. El otro día mi esposo me preguntó: Si pudieras viajar en el tiempo, ¿a qué época y a qué lugar te gustaría volver?. No me gustaría, le contesté, no estaba bueno ser mujer antes, está mucho mejor ahora.

Yo disfruto mi libertad, veo el vaso medio lleno y no medio vacío como tantas otras mujeres. Poder elegir ser mujer, elegir mi rol y decidir sobre mi género es algo para agradecer todos los días. A veces, tengo más libertad de la que quisiera. Como puedo elegir, todos juzgan mis elecciones. Lo que más causa ruido en la porción social que me rodea es haber elegido criar a mis hijos en vez de desarrollarme profesionalmente. Cómo puede ser que haya elegido ser esclava de mis hijos ahora que no tengo tengo la obligación de someterme a un hombre.

Lamento las elecciones de las que nacen mujer pero en vez de decidir en los grises de cómo ser femenina se van hacia el negro de ser masculinas. Me da la sensación de que algo falló ahí. No es fácil ser mujer, hay que ser muy fuerte y muy valiente para serlo y me entristece cuando veo mujeres confundidas con su género porque siento que no tuvieron la contención que marcara la oportunidad de ser mujer, no contaron con la fuerza y el sostén necesarios para manifestarse como un rol positivo para nuestra comunidad y, en cambio, se vuelven distintas especies de monstruos que intentan fagocitar nuestra identidad y frustrar nuestros esfuerzos para diferenciarnos de los hombres.

La guerra entre los sexos se basa en esa diferencia. Las mujeres no queremos ser hombres, las mujeres deseamos cambiar al hombre. Volverlo más sensible, atento, etc. Lo despreciamos en la medida en que nos atrae y nos volvemos vulnerables a su rechazo, terminando por odiarlo. Nunca lo ignoramos.

Al hombre le atrae nuestra feminidad. ¿Pero para qué ser femeninas? ¡Si no necesitamos un hombre! Hoy podemos mantenernos solas, hoy no necesitamos soportar los pelos de barba en el lavatorio ni la ropa deportiva sin lavar o sus zapatos hediondos junto a la cama. ¿Cuánto amor se necesita para soportar eso? Hoy no necesitamos amar. De pronto no somos libres para elegir ser sino libres para elegirnos ante todas las cosas, una especie peligrosa de egoísmo de proporción masiva en todo el mundo y todas las sociedades.

Pasamos siglos sometidas y ahora gracias al capitalismo que aprecia nuestra mano de obra por igual a la de un hombre somos parte del mercado. ¿Para qué salirse de este? ¿Por qué formar sociedad con un hombre?.

Empezaste como freelancer y te da bien para vivir, para viajar, para ir de shopping y tu vida te resulta divertida ¿para qué embarrarla? ¿Para qué crecer si con lo que tenés hoy te alcanza? Qué poco ambiciosos que resultamos. Ya ni siquiera queremos el Ken, la casa y el auto. En cualquier momento hasta pasa de moda tener el perro.

Hoy se discute si tener hijos o no tener hijos, el debate de formar una familia pasa de largo. El problema es de las mujeres con los hombres, en vez de reinventarnos dentro de la pareja y dentro del esquema familiar nos alejamos, perdiéndonos. Las que quieren hijos esperan hasta llegar a una edad antinatural donde poder tenerlos solas y, las que no, le piden infertilidad como prueba de amor a sus maridos.

Cientos de hombres frustrados por no poder criar a sus hijos o por no tenerlos. No se ven mujeres pidiendo igualdad para ellos. No se ven mujeres reclamando por extender la licencia por nacimiento para los hombres ni aumentando sus derechos parentales.

La igualdad no es un concepto unidireccional. Se debe trabajar en ambos sentidos para que suceda. Mi propuesta es que embanderemos nuevos conceptos. El concepto de pareja, donde se entiende que no somos iguales pero que compartimos por igual la carga sobre las distintas responsabilidades presentes en un hogar. Invito a nuestros lectores a reflexionar sobre la familia y sobre todas las comunidades de las cuales son parte con el objetivo de poner el foco en causas más importantes y más grandes que uno.

Primeras Damas invita a extender el brazo al otro en vez de sostener pancartas individualistas. Muchas mujeres dicen que luchan por el derecho de las otras. Pero una mujer no necesitaría abortar si tuviera el apoyo de todo el resto de las mujeres para atravesar un embarazo y para criar un hijo.

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Relaunchjulio 9, 2017
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